OTRO CINE ES POSIBLE

FOCO NAOMI UMAN

Naomi Uman: La migrante y los migrantes

Con la proliferación de narrativas en primera persona, en donde los y las documentalistas se desdoblan y se convierten en personajes de sus propias narrativas, surge la pregunta por cuál es la relación que esas subjetividades entablan con el mundo que sobrepasa los círculos afectivos más inmediatos. La vida cotidiana está atravesada constantemente por circunstancias sociales más grandes. Siempre hay un Otro a quien mirar y con la capacidad de devolver la mirada. El cine de Naomi Uman se ubica precisamente en ese cruce de miradas.

Esta realizadora experimental estadounidense se ha dedicado a trabajar artesanalmente en formatos tanto analógicos como digitales desde finales de los 90 hasta hoy, componiendo una obra que tiene tanto de diario intimo como de investigación permanente sobre la condición humana. Uman ha viajado por diferentes partes del mundo con su cámara: ha filmado en Estado Unidos, México y Ucrania un conjunto de películas poliglotas y migrantes en las cuales su curiosa subjetividad se encuentra en una búsqueda permanente por conectar con el otro, por disolver fronteras idiomáticas y políticas.

La primera dupla de películas que se presenta en esta retrospectiva, Leche (1998) y Mala leche (2003), forman un díptico que atraviesa la frontera entre Estados Unidos y México para observar a una familia campesina, primero en su natal Aguascalientes y luego en California, cuatro años después. Este retrato, atravesado constantemente por las anotaciones impresionistas de Uman, no solo registra la cotidianidad de una familia migrante, sino que permite al espectador ver la evolución de la mirada externa de la directora mientras pasa de la ingenuidad a la crítica conforme pasan los años y la leche se transforma en mala leche.

El segundo programa es una selección de 4 trabajos que componen un proyecto más grande titulado Ukranian time machine (La máquina del tiempo ucraniana). Allí Uman, en un gesto performativo y valiente, decide experimentar en carne propia la migración, realizando el camino inverso al de sus abuelos, mudándose a un remoto pueblo en Ucrania. Estos cuatro trabajos, de los cuales Unnamed film (2008) es la pieza más grande, representan de diferentes formas la experiencia de Uman como migrante en Ucrania, pasando por la fascinación que genera su presencia en el pueblo, los vericuetos del afecto en un lugar desconocido, la belleza escondida en las barreras lingüísticas y el encuentro con el otro.

 Texto: Camilo Villamizar